La idea general es que la economía digital es amigable con el medio ambiente. Este prejuicio, sin embargo, tiene que ver más con una mezcla de falsa percepción y de falta de información que con la realidad. Inria, instituto francés de investigación en ciencias digitales, hace referencia a pronósticos que indican que para el 2030 la mitad del consumo de energía eléctrica en el mundo corresponderá a instalaciones de computación.

Dentro de esta tendencia, el desarrollo de inteligencia artificial –tecnología, por lo demás, imprescindible para el despliegue de las energías renovables—es un agente importante. Inria menciona estudios que indican que el diseño y entrenamiento de modelos de machine learning de última generación producen la misma cantidad de C02 que seis vehículos medianos a lo largo de su vida útil.

Bajo este escenario, y con la participación de Inria, seis instituciones de cinco países –incluyendo Chile—han comenzado a trabajar en dos proyectos, dirigidos a desarrollar una tecnología de machine learning ecológicamente viable (GreenAI), bajo la coordinación de Inria Chile, y otro para desarrollar Inteligencia Artificial Sustentable (SusAIN). En los proyectos participan investigadores de Inria en Francia y en Chile, del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, de la Universidad de Asunción-Paraguay, del Laboratorio Nacional de Computación Científico de Brasil y de la Universidad de la República-Uruguay.

 

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