Mientras China da sus primeros pasos con su mercado público de emisiones, Chile trabaja en un cambio al reglamento del llamado “impuesto verde” que incluye un instrumento de compensación de emisiones para que las empresas que deban pagar este tributo puedan rebajar su carga tributaria financiando proyectos sustentables desarrollados en sectores no afectados al gravamen y que reduzcan las emisiones contaminantes. El nuevo reglamento –que está en proceso de consulta pública hasta principios de septiembre (https://consultasciudadanas.mma.gob.cl/portal/consulta/109)– entraría en vigor en febrero de 2023 y abrirá oportunidades para el Banco de Proyectos de Compensación de Emisiones creado por la Sofofa en 2017 para impulsar y desarrollar proyectos sostenibles para empresas. Este instrumento de compensación de emisiones ofrece las bases para que Chile se inserte en el sistema de transacciones que se está desarrollando en el mundo bajo el Acuerdo de París.

El “impuesto verde” fue creado dentro de la reforma tributaria de 2014 y entró en vigor en 2017. Afecta tanto a los vehículos como a las fuentes fijas de emisiones, cuya recaudación se contabiliza por separado. En el caso de las fuentes fijas, en 2020 se recaudaron US$175,2 millones y el 95% correspondió a empresas de generación termoeléctrica.

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