Siguiendo con la ola verde en los mercados financieros, Blackrock y Temasek, un fondo de inversiones de Singapur, han creado un joint venture de US$600 millones para invertir en empresas y tecnologías probadas para reducir o potencialmente eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero. La alianza entre ambas firmas financieras es parte del vigoroso regreso de los inversionistas a las empresas de tecnologías limpias.

Tras vivir un boom a fines de los años 2000, especialmente en empresas relacionadas con energías renovables, el sector sufrió un crash que se inició en 2011 e hizo perder a los inversionistas alrededor de US$25.000 millones. El interés del mercado por el sector se mantuvo por los suelos desde entonces, hasta el año pasado, cuando comenzó a tomar vuelo con fuerza nuevamente. El ETF iShares Global Clean Energy, por ejemplo, ha mostrado un retorno de más de 111% en el último año. La exuberancia de los precios ha llevado a algunos analistas a temer una burbuja en el sector. El columnista de Bloomberg Noah Smith, sin embargo, no ve una burbuja. La realidad, dice, es muy distinta a hace 10 años.

Las principales tecnologías limpias han madurado y bajado de costo y ya no dependen tanto de ayudas gubernamentales. Además, el sector ya sufrió una corrección significativa este año. De todas formas, entre los activos de inversión de tecnologías limpias hay un creciente número de start-ups y empresas innovadoras que apuntan a la siguiente frontera del sector, como el almacenamiento de energía, la electromovilidad, hidrógeno verde y secuestro de dióxido de carbono, donde los riesgos –y las oportunidades—son mayores y que, señalan los analistas, habrá mucha más volatilidad. Puede ver el gráfico del precio del iShares Global Clean Energy aquí https://yhoo.it/3eWKiSL

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