En octubre de 2020, el Banco Central de Bahamas se convirtió en el primer país del mundo en lanzar una moneda digital (CBDC, por sus siglas en inglés), el sand dollar, que puede usarse a lo largo de todo el país mediante una app. El paso dado por Bahamas es parte de una amplia tendencia entre los bancos centrales del mundo, que están analizando la emisión de monedas digitales.

Entre los grandes países, el más avanzado en el desarrollo de una CBDC es China, país que viene trabajando en el yuan digital desde el 2014 al menos. Ya ha implementado un sistema de pagos electrónico para monedas digitales que ha sido probado en varias provincias durante 2020. En octubre del año pasado dictó además el marco legal para su funcionamiento, dándole al yuan digital el mismo estatus que el del yuan físico. 

¿Qué es una CBDC? Es una forma digital de dinero del banco central que es diferente de los saldos en la reserva tradicional o cuentas de liquidación. Se trata de un instrumento de pago digital, denominado en la unidad de cuenta nacional, que es una responsabilidad directa del banco central.

La carrera por las monedas digitales está fuertemente impulsada por la aparición de tecnologías disruptivas en el sector financiero, y especialmente por el surgimiento de las criptomonedas, como el bitcoin, que han acelerado la necesidad para los bancos centrales de analizar el futuro de los sistemas financieros y los riesgos y oportunidades de su rápida digitalización.

La emisión de CBDC tiene varios propósitos, como facilitar la inclusión financiera y reducir el uso de efectivo. También ayudaría a reducir la informalidad y la evasión de impuestos, además de facilitar el manejo de crisis y la aplicación de políticas monetarias no convencionales, como las que se están implementando para combatir los efectos económicos de la pandemia. Pero, por encima de todo, permitirá mantener la relevancia de los bancos centrales y de la política monetaria ante los avances de la digitalización del sistema financiero. Entre los riesgos que se buscan evitar a través de las CBDC está que la infraestructura de pagos se concentre en empresas privadas, abriendo la puerta a abusos de mercado, o, en caso extremo, que surjan métodos de pagos rivales que hagan irrelevantes a los bancos centrales.

Todo indica que el Banco Popular de China será el primero de los grandes bancos centrales en poner en circulación su CBDC, aunque todavía no hay una fecha anunciada. El lanzamiento del yuan digital facilitaría los planes de internacionalización de la moneda china como medio de pago, permitiría al gobierno chino tener un mayor control sobre los flujos de pagos en el país –y sobre la identidad de las personas tras esos pagos–, además de asegurarse un lugar en la mesa global donde se discutirán los estándares internacionales y se establecerán las reglas para manejar los riesgos de las CBDC.

El Banco Popular de China dio un paso importante en esa dirección en febrero pasado, cuando creó un joint venture con SWIFT, el sistema global de información y pagos transfronterizos, una decisión que muchos analistas ven como un nuevo paso en el camino hacia la globalización del yuan digital.

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