Seguramente, en muchas oportunidades, usted ha escuchado el término “base de comparación”. En análisis de cifras macroeconómicas, se utiliza muchísimo esta frase, cuando se hace referencia a variaciones (mensuales y anuales) de variables como el PIB, Imacec, IPC, etc. Pero ¿qué significa exactamente esto?

Para entender lo anterior, hay que saber que, como dice su nombre, las series macroeconómicas son justamente eso, series, que poseen un nivel. Este nivel puede ser un índice (por ejemplo, el IPC o el Imacec) o un valor (como por ejemplo el PIB). Así, y para tener el mismo periodo comparable, en diciembre del 2020, el nivel del IPC fue 106,74 y el del Imacec 122,86. Por su parte, el PIB del 4T de 2020 (no hay un PIB “mensual”) alcanzó los MM$55.963 a precios corrientes. Por lo tanto, el IPC de febrero (último dato disponible) no fue 0,2%, fue 107,69. El 0,2% fue la variación mensual del IPC y, como toda variación, depende del valor actual (de la serie), pero también del valor con el que se quiere comparar, en este caso, enero.

Hago esta breve explicación, porque tiene implicancias de primer orden con algo que debería ocurrir este año con dos de las variables más populares desde el punto de vista macro: crecimiento e inflación. Mi elección para los ejemplos no fue casual, puesto que el mejor proxy para crecimiento mensual es el Imacec, mientras que para la inflación es el IPC. 

Para el primero, seguramente usted está al tanto que el año 2020 no fue particularmente bueno. La pandemia azotó fuertemente la actividad, lo que repercutió en una caída de 5,8%, según indicó el jueves el Banco Central. Las primeras cifras de 2021 han seguido la misma tendencia, con un Imacec que experimentó una caída de 2,8% respecto al mismo mes del año anterior. Con una alta probabilidad, febrero volverá a mostrar una caída interanual, pero desde marzo en adelante… No se sorprenda si vemos incrementos de 6%, 10% o hasta ¡20%! Tremendos aumentos, lo que debería significar que el país habría dejado atrás los impactos negativos del covid 19, ¿o no?

Lamentablemente, no necesariamente. Esas grandes variaciones se producirían porque la base de comparación es muy baja. No olvidemos que en marzo de 2020 la actividad se contrajo 3,5% vs el año anterior, mientras que en abril 2020 aquello fue -13,8%. En la serie, esto significó que mientras en marzo 2019 el nivel del Imacec era 117,59, en marzo 2020 bajó hasta 113,43. Según nuestras proyecciones, en 2021, el nivel del Imacec llegaría a 120,14, lo cual, si bien representaría un alza de 5,8% versus el año anterior, sólo sería de 2,2% frente al mismo periodo del 2019. En los meses siguientes, ocurrirá lo mismo, pero con más fuerza aún, lo que podría dar una sensación falsa respecto a la magnitud de la recuperación de la actividad local (ojo, me referí magnitud, no a que no creamos que efectivamente habrá una recuperación). 

Para el caso del IPC, será similar. A mediados de año no descartamos ver una inflación interanual en torno al 4,0%, lo que quizás preocupe a algunos. Nada de eso, nuevamente será un efecto de base de comparación, ya que, una vez “normalizada” la economía, sin mucho esfuerzo la variación interanual del IPC volvería al 3,0% acostumbrado. Espero que esta no tan corta explicación lo haya ayudado a entender algo más del enredado lenguaje que usamos los economistas (¡aunque no tanto como los abogados!).

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