Eso es lo que algunos expertos creen. JP Morgan publicó a principios de octubre un reporte en el que indicaba que el bitcoin es el nuevo oro entre los inversionistas que están buscando protección frente a la inflación. Un par de semanas después, en la misma línea, Paul Tudor Jones, un multimillonario y emblemático inversionista estadounidense, señaló a CNBC que prefería las criptomonedas frente al oro para conseguir el mismo propósito.

Según varios bancos de inversión, algunos inversionistas institucionales han estado invirtiendo en criptomonedas, especialmente bitcoins, aunque en pequeños volúmenes. El propio Tudor Jones dijo que el peso de los bitcoins en su portafolio era del orden de un dígito. El atractivo más visible del bitcoin es su rentabilidad, pese a la alta volatilidad que ha mostrado. Con una capitalización de mercado estimada en alrededor de US$1,1 billones (millones de millones) a mediados de octubre, el bitcoin mostraba una rentabilidad de 103% desde principios de 2021 hasta el 26 de octubre, mientras que el oro perdió 5,35% de su valor en el mismo período.

Tudor Jones insistió en CNBC que hay un espacio para las criptomonedas frente a la inflación. Otros son más escépticos, como Mike Gleason, director de la corredora Money Metals Exchange, quien recuerda que el oro y la plata tienen una larga historia como activos para mantener el valor de los inversionistas.

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