Las inversiones en edificios de departamentos dedicados exclusivamente al alquiler, o multi-family, son un negocio bastante extendido y conocido. Pero en EE.UU. estamos viendo en los últimos meses el boom de los single-family (SFR), inversiones en viviendas unifamiliares para arrendar. La pandemia ha llevado a un creciente número de estadounidenses a buscar viviendas más amplias y con patio o jardín en las afueras de las ciudades. En paralelo, las bajas tasas de interés y los ingresos extra de muchas familias producto de las ayudas económicas del gobierno federal, dispararon la demanda por la compra de viviendas. La oferta no creció al mismo ritmo: según la empresa de hipotecas inmobiliarias Freddie Mac, el déficit de viviendas unifamiliares en EE.UU. es actualmente de 3,8 millones de unidades. 

Esto se ha traducido en un fuerte aumento de los precios de las viviendas, llevando a un creciente número de familias a buscar la opción de arrendar. Y es aquí donde el negocio de invertir en viviendas para arriendo comenzó su boom. A las empresas constructoras presentes en este negocio, como Lennar Corp. o DR Horton, se han sumado en los últimos meses bancos de inversión e inversionistas institucionales, como el fondo de pensiones de la Policía Montada de Canadá. 

Una muestra de la temperatura del negocio fue la compra de Front Yard, una de las principales empresas de SFR en EE.UU., por parte de las firmas de inversiones Pretium y Ares: tras alcanzar un acuerdo inicial en octubre de 2020, a finales de noviembre debieron modificarlo, aumentando el precio por acción de US$13,5 a US$16,25 en efectivo. Esto significó un aumento del premio sobre el precio de la acción de 36% en la oferta de octubre a 63% en el acuerdo revisado de noviembre.

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