Continuando con la cadena de suministro global, 2021 se presenta como uno de los años más complejos de los que se tenga memoria. El fuerte aumento del consumo en los países desarrollados –y especialmente en EE.UU.— generó un severo desbalance en la disponibilidad de contenedores y una alta congestión en los principales puertos de embarque y destino. El cierre del Canal de Suez en marzo durante una semana por el encallamiento del portacontenedores gigante Even Given vino a aumentar la presión sobre la cadena. A mediados de junio, un brote de Covid obligó a paralizar las operaciones del puerto de Yantian, uno de los principales puntos de exportación de China. La paralización, que se estima tardará en normalizarse entre seis y ocho semanas, añadió más caos al caos ya existente. ¿Resultado? Fletes al alza y dificultades a la vista para llegar con suficientes productos a las temporadas altas de ventas de fines del verano boreal y de construcción de inventarios para las ventas navideñas.

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