Conservadora en su tono y en su contenido, la carta anual de Warren Buffett a los accionistas de Berkshire Hathaway, esperada todos los años por los mercados para descubrir los secretos del “oráculo de Omaha”, fue este 2021 magra en términos de insights, salvo su defensa de la estrategia de recompra de acciones que ejecutó con entusiasmo en 2020 y en la que invirtió US$24.700 millones. Ni una palabra sobre criptomonedas, SPAC, apuestas a las acciones growth o a la exuberancia del mercado accionario. Todo lo contrario. Fue una oda al value y a la cultura del emprendimiento tradicional estadounidense que, desde las raíces de la Unión Americana, ha representado “una incubadora sin igual para liberar el potencial humano”, señala Buffett en la carta. 

La carta está centrada en los negocios y el valor creado en los estados centrales de EE.UU., en emprendimientos basados en esfuerzo individual y perseverancia, lejos de las luces y aspavientos de los analistas y banqueros de inversión de Wall Street y de otros grandes centros urbanos de las costas estadounidenses. “Los activos productivos, como los campos, la inversión inmobiliaria y la propiedad de empresas produce riqueza, mucha de ella”, dice Buffett en su carta. “Los propietarios de esos activos serán recompensados. Sólo requieren el paso del tiempo, calma interior, diversificación y minimización de los costos de transacción y de las comisiones”, señala. 

El 2020 no fue el mejor año para Berkshire. Con inversiones en empresas expuestas a la pandemia, reportó una caída de 9% en sus ingresos operacionales –a US$21.920 millones—y de 48% en sus ganancias netas –a US$42.520 millones.

Puede leer la carta completa en https://www.berkshirehathaway.com/letters/2020ltr.pd

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