La inflación ha vuelto a ocupar espacio en la discusión económica. Pero ¿qué es la inflación? La definición clásica es “un alza generalizada y sostenida de los precios”. Es un fenómeno eminentemente monetario, ya que, en una economía sin dinero y sólo intercambio de bienes (pensemos en trueque) los cambios de “precios” responderían a cambios de las valoraciones de las personas por ciertos bienes o servicios respecto a otros. Es “generalizada” pues se refiere a muchos bienes subiendo al mismo tiempo; es “sostenida” ya que debe ser un fenómeno que no ocurre una sola vez, sino que se va repitiendo durante un periodo de tiempo.

¿Cómo se mide la inflación? Hacerlo de manera directa es extremadamente difícil, lento y, por lo mismo, poco informativo. Lo más cercano que tenemos en Chile a una medición exacta de la inflación es el deflactor del PIB, el que oficialmente se entrega una vez al año (extraoficial, cada trimestre), con rezago. Una medida así no permitiría tomar decisiones de política económica respecto a los precios, ¿cierto? Por lo tanto, lo que se hace es una reducción. Considerando la encuesta de presupuestos familiares (o sea, lo que aquellos que vivimos en Chile consumimos), ajustado por mediciones del PIB (la gente suele subdeclarar lo que gasta en, por ejemplo, licor y cigarros), se ordenan los productos y servicios más consumidos, bajo ciertos criterios de representatividad. Así, se construye una canasta del consumidor promedio, la que se actualiza cada 5 años, cuya valoración es lo que conocemos como índice de Precios al Consumidor (IPC). Éste se publica de manera mensual, los 8 de cada mes respecto al mes anterior, y su variación (mensual o anual) intenta mostrar un alza o baja del costo de vivir en nuestro país.

¿Por qué es importante? En primer lugar, permite evaluar la evolución del costo de vida y separarlo de aumentos particulares de algunos precios, lo que ayuda a tomar decisiones económicas a la autoridad. Por ejemplo, si el Banco Central viera que la inflación está aumentando más de lo deseado, puede aumentar la tasa de interés para controlarla. Si el Ministro de Economía viera que el aumento del IPC se explica por un alza de, por ejemplo, las papas, podría investigar que pasa en ese mercado en particular. En segundo lugar, en nuestro país existe la UF, medida de indexación que varía según los movimientos del IPC. Ésta afecta un sinnúmero de transacciones en el mercado local, tanto financiero (precios de bonos, créditos, etc), como reales (contratos de arriendo, salarios, etc).

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