El Banco Central acordó que, a contar del 1 de marzo de 2021, podrán realizarse con pesos chilenos la contratación de productos derivados cuyas liquidaciones o pagos contemplen la entrega física de pesos, la apertura y tenencia de cuentas corrientes bancarias en pesos por parte de personas no domiciliadas o residentes en Chile y el otorgamiento de créditos por parte de personas domiciliadas o residentes en Chile a personas domiciliadas o residentes en el exterior y, desde el 1 de septiembre, realizar con pesos chilenos operaciones de depósito o inversión en el exterior por parte de personas domiciliadas o residentes en Chile y el otorgamiento o realización de créditos, depósitos, inversiones y aportes de capital en Chile, por parte de personas no domiciliadas o residentes en el país. 

 

La internacionalización del peso chileno contribuirá a la estabilidad de precios y normal funcionamiento de los pagos. En este sentido, este cambio regulatorio puede ser un paso muy importante al estimular una mayor competitividad y eficiencia de los mercados financieros locales, removiendo trabas para que no residentes interactúen con actores del mercado local. 

 

La pregunta es si, dada la dependencia del tipo de cambio con el precio del cobre y el peso de China en el mercado de ese metal, el peso se comportará más como una moneda oriental que latinoamericana.

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