La gran sorpresa de la semana, sin duda, fue el incremento de tasa del Central. Bueno, quizás también los dos triunfos de local de la selección, pero vamos a enfocarnos en lo primero. Dudo que haya algún agente del mercado que no haya esperado un alza en la tasa de referencia, pero probablemente ninguno (si usted sí, mis disculpas) de la magnitud que se realizó: 125 puntos base. La decisión, como dice el comunicado, fue tomada por unanimidad de sus miembros, y se ubica en un contexto de normalización de la política monetaria (luego de dos ajustes de 100 pb en total) producto de presiones inflacionarias emanadas, en parte, de un sobrecalentamiento de la economía. Antes que me lo pregunten por vez enésima, no, no es la única razón, pero sí quizás la más importante y sobre la cual el Central sí puede tomar acción.

Lo curioso es que, a diferencia de otras oportunidades, los causantes no se asocian a cambios en el escenario externo (que, curiosamente, marcha casi tal cual como se describió en el último IPoM) ni al crecimiento cíclico local. No, los causantes se asocian a medidas que comenzaron como apoyos transitorios y excepcionales a las familias producto de la compleja situación de las familias en plena pandemia, que se han convertido casi en permanentes y que han derivado en otras medidas que no tienen que ver mucho con mejorar el bienestar de las personas sino más bien socavar la institucionalidad vigente. Para cada una de estas discusiones, el presidente del Banco Central, Mario Marcel, ha asistido (virtual o presencialmente) al Congreso a exponer una visión técnica con relación al debate y, sistemáticamente, ha sido ninguneado e incluso atacado personalmente por miembros del parlamento. Estoicamente, las autoridades del Banco se han mantenido al margen de estas interpelaciones a pesar de que quienes las hacen creen que un cobre alto deprecia al peso (¿). 

Sin embargo, y la otra gran sorpresa, vino en el mensaje del comunicado. Debo ser honesto y mencionar que algo de satisfacción sentí al leer las líneas en que el Central dejó de ser tan políticamente correcto y le puso apellido a las causas de la inestabilidad financiera y la inflación: “incertidumbre provocada por temas político-legislativos, particularmente respecto de nuevos retiros desde los fondos previsionales”. Seguir evitando decir las cosas por su nombre podría llegar a ser negligente, especialmente cuando a algunos les falta culpar a la noche, la playa y la luna por el incremento de los precios, las tasas y el tipo de cambio.

¿Qué viene en lo inmediato? Más alzas, sin duda. Las necesarias para anclar las expectativas del mercado, para mostrar compromiso con su mandato constitucional y evitar un desborde en el impuesto que más afecta a aquellos de menores ingresos. Es así como, lo más probable es que en diciembre, previo a la publicación de un nuevo IPoM, la TPM evidencie un nuevo incremento del orden de 100 pb, cerrando 2021 en 3,75%, lo cual, según nuestras estimaciones, se ubicaría en la parte alta de la neutralidad. En un ejercicio sencillo, calculamos que la TPM nominal que replicaría la tasa efectiva presente en otros periodos de sobrecalentamiento (por ejemplo, 2012-2014) estaría en torno a 4,5%, lo que, según nuestro escenario, se alcanzaría en marzo de 2022. 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa

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