Los fabricantes de vehículos eléctricos están cada vez más interesados en asegurar el suministro de materias primas para la fabricación de su componente más importante, las baterías. En julio pasado, Tesla firmó un contrato de suministro de níquel con la minera australiana BHP y ha estado en conversaciones en agosto con Wheaton Precious Metals, una de las mayores empresas de streaming de metales del mundo (el streaming de metales consiste en financiar a empresas mineras asegurándose el derecho de comprar parte de su producción futura con un descuento), para abastecerla con cobalto. GM, por su lado, anunció una inversión en la australiana Controlled Thermal Resources, una empresa que espera producir litio en depósitos termales en EEUU. Estos movimientos se suman al memorándum de entendimiento firmado por Volkswagen con la china Gangfeng, que tiene proyectos de litio en Argentina y México, para un contrato de suministro de este metal a 10 años, y a los proyectos de explotación de litio que Grupo Toyota tiene en Argentina.

 

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