Muchas veces la gente nos describe a los economistas como expertos en explicar por qué nuestras predicciones sobre el futuro no se cumplieron en el pasado. Quizás algo de esa reputación es merecida, pero es justo decir que en esta pequeña especialidad de la profesión (la gran mayoría de los economistas no hace proyecciones) nunca pretendemos adivinar el futuro, sólo describir escenarios más probables utilizando información del pasado.

Nuestro más reciente fracaso fue la proyección del Imacec de enero, el primero de 2021, luego de un 2020 para el olvido por razones por todos conocidas. La caída de la actividad de 3,1% en comparación con igual periodo del año pasado se ubicó 2 puntos porcentuales por debajo las estimaciones promedio del mercado y de quien escribe estas líneas, lo cual, para este tipo de forecasts es bastante.

Inmediatamente, las reacciones se volcaron al pesimismo. Que la recuperación peligraba, que el proceso de vacunación no estaba dando sus frutos, que el daño había sido más profundo de lo pensado, etc. Nuestra respuesta al respecto: calma. Si bien la cifra decepcionó, las razones detrás de ello parecieran ser más del tipo técnico – estadístico que económicas propiamente tal. Además, recordemos que nos estamos comparando con el “veranito de San Juan” del año pasado, el periodo entre estallido social y el comienzo de la pandemia, momento en que la actividad empezaba a mejorar.

Sin embargo, un análisis más acabado muestra que la cifra en realidad es bastante positiva. Respecto a diciembre, y eliminando efectos estacionales, hubo un avance de 1,3%, lo cual es bastante. Pero no sólo eso, ya que, por sectores, aquellos que más estaban creciendo respecto al último mes del 2020 fueron justamente los que evidenciaban un mayor estancamiento: minería y servicios. Es más, un sector que se estaba desacelerando luego de los efectos del primer retiro de fondos de las AFP – comercio – volvió a aumentar en el margen.

Como no podría ser de otra manera, seguiremos alimentando el cliché: para febrero proyectamos una nueva contracción interanual, en torno al 1%, pero sería la última antes de evidenciar cifras de crecimiento bastante impactantes, las que incluso desde mayo superarían los dos dígitos. Así, en 2021 el PIB avanzaría 6,5% y no descartamos que un poco más. Y si no ocurre, ya saben que acá estaremos para explicar nuestro error.

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de FYSNA

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