El último IPC de 0,8% es bastante decidor. La liquidez sigue subiendo en medio de la votación de un 4to retiro (según la Superintendencia de Pensionas ya casi totalizan US$50.000 millones), el aumento de la inflación comienza a tomar protagonismo (la última proyección del IPOM proyecta una inflación del 5,7% a fin de año), suben las tasas de largo plazo luego de la última TPM del 1,5% (+75 pb), los créditos se encarecen y así también la inversión de largo plazo.

Ante estos escenarios, surgen oportunidades de inversión en activos que los inversionistas tienden a llamarlos “refugios” en épocas turbulentas. Vemos mucho de esto en deuda privada, en particular los créditos privados, que se han mantenido resilientes, siendo el gran impulso positivo en las carteras de activos alternativos del mercado local, principalmente cuando se trata de instrumentos con subyacentes inmobiliarios.

Por lo tanto, creemos que es un buen momento para estar invertido en UF, al corto plazo y con buena liquidez; todo esto lo encontrarán en el Fondo FYNSA Deuda Inmobiliaria. Un fondo que busca las oportunidades que se generan en el mercado respecto de las inmobiliarias que tienen dificultades para afrontar los sobre costos de la operación dada las rigideces bancarias, el aumento en los costos de edificación, o la extensión en los plazos por dificultades con los permisos en las direcciones de obras.

Proyectamos devolver flujos a los inversionistas desde el mes 13, con rentabilidades en torno al UF+7,5% y una inversión segura dada sus garantías.

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