Facebook anunció la semana pasada el cambio de nombre de la empresa que agrupa a todas sus aplicaciones. Ahora es Meta Platforms. El cambio fue interpretado por muchos analistas como un intento por dejar atrás los problemas de imagen pública que arrastra Facebook por su uso no autorizado de los datos de sus usuarios. Pero hay más. Detrás de Meta está metaverse, un ambicioso proyecto en desarrollo que busca, a partir de la realidad virtual y la realidad aumentada, implementar un nuevo universo virtual donde los usuarios no simplemente jueguen, sino que mediante avatares viajen para trabajar, ir de compras o para divertirse, o se reúnan en salas de trabajo virtuales. “Creemos que el metaverso será el sucesor del internet móvil”, dijo Mark Zuckerberg, el fundador y co-CEO de Facebook/Meta, a fines de octubre.

Aprendiendo de sus lecciones, mientras desarrolla metaverse, la empresa está invirtiendo US$50 millones para financiar el trabajo de investigadores independientes en todo el mundo en áreas como seguridad y privacidad que permitan a los usuarios pedir ayuda si ven algo en el metaverse que los haga sentir incómodos.

 

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