“No voy a escribir de eso. No voy a escribir de eso. No voy a escribir de eso”. Así me dije toda la semana. Todos van a estar hablando de “eso”, gente mucho más inteligente y preparada que yo, ¿para qué van a querer leer otra columna más al respecto?

Pero el elefante en la pieza es demasiado grande como para no verlo.

Ayer me llegó un libro que compré por Amazon, aprovechando la promoción de free shipping. Tuve la suerte de pillarlo “like new”, a un precio muy rebajado, edición especial no empastado, sino que cosido. “Alexander Hamilton” por Ron Chernov. Para aquellos de ustedes que no lo conocen, Hamilton es uno de los padres fundadores de Estados Unidos, rostro del billete de diez dólares, ideólogo del sistema financiero norteamericano, uno de los principales promotores de la Constitución (además de delegado de la convención constitucional) del país del norte, entre otros. Con el perdón de los historiadores más puristas, la vida de Hamilton inspiró a Lin Manuel Miranda a escribir el musical “Hamilton”, un super hit de Broadway, ganador de once premios Tony y la obra más exitosa alguna vez estrenada (si no la han visto, está en Disney+). De éste, me gustaría destacar dos partes que creo se adaptan muy bien al momento histórico que estamos viviendo.

La primera, en la canción “Non-Stop[1], en una conversación entre Aaron Burr y Hamilton, unos versos dicen lo siguiente:

[BURR] The constitution’s a mess

[HAMILTON] So it needs amendments

[BURR] It’s full of contradictions

[HAMILTON] So is independence

We have to start somewhere

 

Tenemos que empezar en algún lugar. Y así estamos, empezando. El fin de semana, mediante un proceso democrático inédito en el mundo, elegimos 155 convencionales constituyentes (77 mujeres y 78 hombres), quienes estarán encargados de redactar la potencial nueva constitución del país, lo que deberá ser ratificado en un plebiscito de salida, con voto obligatorio, una vez se presente el nuevo documento. Ya vimos que no eran los resultados que el mercado esperaba. Pero bueno, ya está. Tampoco me queda tan claro que la votación que el mercado esperaba era realmente algo positivo en el mediano plazo, considerando el contexto en que este mismo proceso se originó, pero dejemos eso a gente que sabe más. Por ahora, tenemos que empezar en algún lugar.

Mientras Hamilton, federalista, no podía pasar su plan financiero por el Congreso, Thomas Jefferson, fiero adversario, democrático-republicano, propone una reunión para negociar y acercar posiciones. En el musical, “The room where it happens[2]:

 

[BURR] Congress is fighting over where to put the capital—

Company screams in chaos

[BURR] It isn’t pretty

Then Jefferson approaches with a dinner and invite

And Madison responds with Virginian insight:

[MADISON] Maybe we can solve one problem with another and win a victory for the Southerners, in other words—

[JEFFERSON] Oh-ho!

[MADISON] A quid pro quo

[JEFFERSON] I suppose

[MADISON] Wouldn’t you like to work a little closer to home?

[JEFFERSON] Actually, I would

[MADISON] Well, I propose the Potomac

[JEFFERSON] And you’ll provide him his votes?

[MADISON] Well, we’ll see how it goes

[JEFFERSON] Let’s go

 

Hamilton cede la capital a cambio de poder pasar su plan financiero. En un país naciente, lleno de contradicciones, luchas de poder, miradas distintas, etc., dos adversarios políticos tremendamente influyentes pudieron ponerse de acuerdo, cediendo posiciones para lograr avances en las cosas que a ellos más les importaban. Hoy, nuestra convención constitucional no cuenta con ninguna fuerza política que tenga un tercio de los votos. Es cierto que alianzas pueden formarse y esto dejar de ser así, pero basados en los acontecimientos vistos recientemente, pareciera que ni siquiera dentro de la oposición hay mucha convergencia dentro de varios temas significativos, ya sean políticos, económicos, sociales, etc. Entonces habrá que negociar. Líderes habrán de surgir y, estando en la sala donde ocurre (las cosas), intentarán buscar lo mejor para sus posiciones y para el país. Es cierto que algunos de los electos parecieran tener posturas tremendamente radicales, o incluso desconocer qué es un régimen político, pero revisando el Manual de la Convención elaborado por Kenneth Bunker y su equipo de tres quintos, parecieran ser una minoría no necesariamente capaz de imponer esas ideas.  Eso cierto que hay riesgos, es cierto que podría no salir todo bien, pero el país no ha mostrado el mayor avance de su historia durante los últimos 30 años por nada. Aquello no puede ser olvidado o desechado. ¿Mejorado? Claro.

[1] https://open.spotify.com/track/7qfoq1JFKBUEIvhqOHzuqX?si=3f9cbb760fba4b38

[2] https://open.spotify.com/track/2TK2KSrzXD6W01qjXVjNGh?si=a01d058a2f654b2f

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa

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