El IPC de enero aumentó 0,71% m/m, levemente por sobre nuestras expectativas (0,6% m/m) y las del mercado (0,5% m/m). La variación interanual llegó a 3,1%. Destacaron el alza de alimentos, transporte y vivienda y servicios básicos. La mayoría de las variaciones estuvieron en línea con lo que estimábamos a nivel de división, mostrando que los aumentos de los alimentos siguen incidiendo de manera importante. La mitad de la inflación interanual es explicada por éstos. Factores logísticos y climáticos estarían detrás de este fenómeno, lo cual no necesariamente se disiparía en el corto plazo. 

En transportes, destaca el alza del precio de los combustibles, de la mano de subidas del precio internacional, pero también los precios de los automóviles nuevos y usados experimentaron importantes alzas. Esto refleja problemas de stock, pero también un traspaso de los mayores costos en dólares de los vehículos por problemas en las cadenas de suministro a lo que se suma el alza en los fletes.

Por su parte, los índices subyacentes siguen reflejando que gran parte de la inflación viene explicada por factores transitorios. El problema es que muchos factores transitorios se pueden volver un problema permanente, especialmente en una coyuntura como la actual. Esto no quiere decir que vemos efectos de segunda vuelta ni que creemos el Banco Central adelantará el proceso de normalización monetaria, pero se levantan ciertas alertas. El IPC sin volátiles experimentó una variación de 0,6% m/m, casi tan alta como el IPC total (0,5% m/m el IPCSAE), llegando hasta 3,6% a/a. Lo más relevante de esto es que se explica principalmente por el componente de bienes, el que creció 0,9% m/m, llegando a un sorprendente 5,3% a/a. Desde julio del año pasado, este indicador acumula 3,6 pp de alza. Por su parte, el componente de servicios aumentó 0,3% m/m, llegando a 2,3% a/a, y acumulando 1,1 pp en 7 meses. Es difícil evaluar esto en un contexto de pandemia, pero el Informe de Percepciones de Negocios del Banco Central menciona que aquellos empresarios y administradores que ven espacio para traspasar sus alzas de costos hacia consumidores estaría relativamente parejo respecto a los que no ven espacio, situación muy distinta a la que se veía solo un par de meses atrás.

Lamentablemente, con la información que disponemos hasta el momento, no creemos que esta situación se normalice rápidamente. Pronosticamos para febrero un alza de 0,5% m/m, influenciada nuevamente por alzas en la división de Transportes, Alimentos y Vivienda (ver tabla adjunta). Esto llevará la inflación interanual a 3,2% y con ese dato el Central enfrentará el IPoM de marzo (y su próxima reunión). Sabemos, además, que por base de comparación, no es para nada descartable que el IPC muestra una variación levemente sobre 4,0% comenzando el segundo semestre, lo que podría poner nerviosos a algunos. Si bien esto debería moderarse hacia fines de año, es distinto convencer al mercado de que tendrás la tasa baja con un 2,5% de IPC a lo mismo pero con un 4,0%. Así, el 2021 cerraría con un 3,5% de inflación. Como las fuentes siguen siendo de oferta, no creemos el Central apure su proceso de normalización, siempre y cuando no haya desanclaje ni efectos de segunda vuelta. Seguiremos atentos.

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