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Banco Central se hace cargo de las peores condiciones externas y deja abierta la puerta para más estímulo


El Banco Central publicó el IPoM de septiembre, el que profundiza en los elementos que provocaron que ayer recortara 50 pb la TPM (hasta 2,0%), con un sesgo bastante expansivo. En este sentido, creemos que el escenario planteado incorpora una alta probabilidad de recortes adicionales antes de fin de año, con lo que la tasa podría terminar en 1,75%.

Dentro de los fundamentos, las consideraciones sobre el escenario externo se tomaron el informe. A un año del IPoM que “minimizaba” los impactos de la guerra comercial, finalmente se termina por hacer el reconocimiento de que los efectos sobre la economía global y la local son y serán importantes, teniendo un impacto de primer orden en la conducción de la política monetaria. Es más, los riesgos de un Brexit desordenado, la desaceleración de las principales economías, riesgos geopolíticos y la incertidumbre político-económica de Argentina, son condimentos adicionales que no apuntan en una dirección beneficiosa para nuestra economía. Lo anterior, sumado con un 1S19 por debajo de lo esperado, llevó al Central a bajar su proyección de crecimiento para el año a 2,25% – 2,75%, en línea con nuestra estimación de 2,5%. Hacia 2020, también disminuyeron su proyección, mientras que para 2021 la mantuvieron (para más detalles, ver tabla anexa).

Todo lo anterior demoraría el cierre de brechas de la economía y una eventual convergencia de la inflación en los plazos definidos con anterioridad. Esto fue uno de los principales argumentos utilizados para justificar el recorte de 50 pb sobre la TPM (hasta 2,00%) y la mantención de un sesgo tan expansivo, que nos parece deja la puerta abierta para una baja adicional de la tasa probablemente en octubre. Adicionalmente, la ausencia de presiones inflacionarias subyacentes es un componente adicional para considerar mantener una política monetaria expansiva por un tiempo prolongado, a tal nivel que no se avizora en el horizonte de política monetaria el inicio de un proceso de normalización de la TPM. Para graficar esto, muestra que el IPCSAE, en su componente de Servicios ha venido disminuyendo en el margen, con una variación interanual de 2,8% y una tendencia que se ve bajista. En contraposición, el componente de Bienes supera el 1% a/a, aunque por elementos puntuales, como el fuerte incremento de paquete turístico**

**Sin embargo, acá tenemos una discrepancia con el Banco Central. Según el INE, el producto paquete turístico se caracteriza como un servicio, tal como se puede observar en su manual metodológico. Con esto sobre la mesa, la variación interanual del IPCSAE Servicios sería 3,2% (y no 2,8%), mientras que la de IPCSAE de Bienes llegaría sólo a 0,5% a/a. Adicionalmente, la participación del IPCSAE de Servicios en la canasta total sería 46,62% y no 45,9% como se expone en el gráfico IV.2 del IPoM (pag. 37) y en el glosario del informe.

Con todo, se realizan leves ajustes a la baja en la inflación esperada para fin de año, de 0,1 pp tanto para 2019 como para 2020.

Finalmente, creemos que el sesgo planteado en el informe (más que el recorte de tasa propiamente tal) pondría más presión sobre las tasas locales, aunque seguimos pensando que el mercado se está poniendo en un escenario muy negativo (probablemente las expectativas implícitas en los activos financieros sobre la TPM lleguen a 1,0%). Adicionalmente, entregarían soporte a depreciaciones adicionales del peso, aunque hemos visto este último tiempo que son los elementos externos los que están primando a la hora de determinar la paridad cambiaria.

Equipo de Estrategia e Inversiones.