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Informe Visión: Preparando el camino para bajas de tasas


Los mercados globales siguen bajo tensión, con las tasas de interés dando cuenta de un escenario de desaceleración más profundo y, porque no decirlo, adelantando una potencial recesión de cara a 2020.

Son varios los focos de riesgo que se mantienen activos, los que lejos de apagarse, se han ido acentuando en las últimas semanas.

  1. La retórica comercial entre EEUU y China ha ido subiendo de tono, más allá de que las opciones de diálogo se mantienen sobre la mesa. Trump ha abierto otro flanco comercial, esta vez con México, y que amenaza con tener un impacto mucho más directo sobre la economía de EEUU.
  2. En Europa, luego del resultado de las elecciones al parlamento europeo, la alternativa de un “Brexit Duro” toma fuerza, más aún con la posibilidad de que Boris Jonhson (pro-Brexit) sea el próximo primer ministro, luego de la renuncia de Theresa May.
  3. Los datos económicos al mes de mayo dan cuenta de una mayor desaceleración económica, con la manufactura global contrayéndose. Más allá de lo que uno pueda suponer, esta contracción no ha estado liderada por China, sino por economías desarrollados. A la fuerte desaceleración que venía mostrando Europa, en particular la manufactura alemana, se ha sumado en los últimos meses la fuerte caída de los PMI´s en EEUU, dando cuenta que este proceso de desaceleración global ya es bastante sincronizado.
  • En respuesta, el mercado de bonos ha empezado a exigir menores tasas de interés, de modo que los bancos centrales y, en particular la FED, tengan que pasar del “modo pausa” al modo flexibilización. El mercado no solo ha ido aumentando el número de bajas esperadas por parte de la FED (hasta el momento 3), sino también la probabilidad de que estas ocurran en el corto plazo. Creemos que es factible que la FED de inicio a un ciclo de flexibilización monetaria, dado el deterioro sobre las perspectivas de crecimiento y las bajas presiones de inflación. La liquidez está un poco apretada y las condiciones financieras necesitan ser más expansivas.

 

  • De todas maneras, estaría bastante incorporado un escenario de mayor flexibilización por parte de la FED y, a no ser que exista un deterioro adicional de las expectativas de crecimiento e inflación, es más probable que las tasas muestren cierta corrección desde los niveles actuales, especialmente en la parte más larga de la curva. Esto, en el entendido de que la FED sería exitosa en el proceso de evitar una recesión, por lo que preferimos estar posicionados en la parte más corta de la curva.

 

  • La única razón por la que a pesar de que la pendiente de la curva está mucho más invertida que a fines del 2018, y que la volatilidad medida por el VIX no se haya levantado mayormente, al igual que los diferenciales de crédito, es que el mercado este compensando con expectativas de una Reserva Federal más expansiva.

 

  • En este sentido, la renta variable podría hacerlo bien en el corto plazo, dadas las expectativas de menores tasas de interés y niveles de premio por riesgo que se mantienen atractivos. Sin embargo, a plazos más largos, el entorno fundamental para las compañías sigue siendo desafiante, por el menor crecimiento global, por lo que creemos que el upside potencial es limitado y se justifica tener un allocatión más defensivo.

 

  • El dólar ha mantenido su fortaleza y aún más contra monedas emergentes, las que se han visto doblemente impactadas por el recrudecimiento de las tensiones comerciales entre EEUU y China. Si bien los riesgos persisten, no solo en el ámbito comercial sino también en lo político especialmente en Europa, creemos que algunas tendencias fundamentales han ido evolucionando para ver cierta corrección de la tendencia alcista del dólar global, aunque esta sea de carácter transitorio. Tanto los diferenciales de tasas como las expectativas de tasas apuntan a que el dólar debería mostrar algo de debilidad.

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