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Visión de Mercados: Midiendo los impactos del Coronavirus sobre actividad y activos


Los mercados globales han comenzado a operar más volátiles, con fuertes pérdidas en la renta variable y caídas pronunciadas de las tasas de interés, dado que la expansión del coronavirus se ha intensificado.

La magnitud del impacto, más allá de la tasa de mortalidad del virus o el aumento en el número de casos, va a depender de si el brote se contiene con relativa rapidez.

Gran parte del impacto económico inmediato del virus puede atribuirse a los esfuerzos por contenerlo, en lugar de los efectos de la enfermedad misma. A medida que se intenta poner en cuarentena a quienes podrían propagar la enfermedad, al final del día se está afectado la actividad económica.

Hay pocas dudas de que el brote de covid-19 desacelerará el crecimiento global considerablemente. Hoy el crecimiento global del PIB se estaría ejecutando a una tasa de solo 0,8% anualizado. Para 2020 esperamos un crecimiento de solo 2,0%.

En cuanto a las tasas, después de alcanzar nuevos mínimos históricos, es probable que se mantengan presionadas, aunque creemos que ya incorporan muchas malas noticias, incluida, por cierto, un potencial proceso recesivo.  El fuerte ajuste de las expectativas de inflación se ha visto acentuada por el desplome de los precios del petróleo, que a su vez ha puesto más presión a la baja sobre las expectativas de tasas de interés.

Esperamos que las posturas de política monetaria y fiscal más expansivas y la normalización de la actividad en 2S deberían respaldar las expectativas de inflación y permitir que los rendimientos se recuperen un poco más adelante en el año, con el tesoro a 10 años de EEUU llegando a un rango entre 1,1% y 1,3% para fin de año. 

Después del anuncio de la FED de una reducción de tasas entre reuniones de 50 pb, esperamos por lo menos 50 pb adicionales de recortes tan pronto como en la reunión de marzo. Y más allá de los esfuerzos de política monetaria tradicional vía bajas de tasas, es esperable un mayor esfuerzo y coordinación en términos de expansión de balances de los principales bancos centrales vía compra de activos.

La política fiscal también tiene mucho que decir en este contexto, ya que vía estímulo al sector real de la economía ayuda a favorecer las condiciones para mantener el empleo y por esa vía evitar un deterioro más significativo por el lado de la demanda.

Creemos que los mercados de crédito se enfrentan a varios desafíos claves, incluidas mayores riesgos de rebajas e incumplimientos en las carteras de crédito y la caída de los precios del petróleo representa otro fuerte obstáculo para el crédito, además de los ya planteados por el coronavirus. La presión sobre el sector de la Energía puede extenderse a los mercados más amplios de IG e HY.

Para el caso de la renta variable, con un crecimiento económico más débil por delante es esperable que las empresas de EE.UU. no generen crecimiento de ganancias en 2020. Esperamos una recuperación a 3.100 puntos para el S&P 500 para fin de año, ya que las ganancias más bajas se compensan con menores rendimientos de los bonos.

En nuestro escenario pesimista, las utilidades se contraen un 8%, consistente con un pobre crecimiento del PIB global del 1%, que incluiría un proceso recesivo, con los impactos del virus extendiéndose todo el 2T sobre la economía mundial, donde la recuperación se retrasaría para el 2S. Bajo este escenario el FV del S&P 500 de ubicaría en 2.200 puntos.

En cuanto al dólar, los fundamentos han comenzado a deteriorarse y ahora es más probable ver un dólar estructuralmente más débil.

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Equipo de Estrategia e Inversiones