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Una compilación del nuevo escenario económico


El gobierno anunció un plan de apoyo económico por US$11.750 millones, aproximadamente un 4,7% del PIB. En este contexto, el plan sería mayor (en monto) al implementado durante la crisis subprime, y pretende atacar 3 puntos: (i) Aumentar el presupuesto de Salud, (ii) Proteger las fuentes de trabajo e ingresos de las personas y (iii) Aliviar las cargas tributarias y sobre el flujo de caja a las compañías, en especial a las PyMes.

  • Sistema de Salud: se atiende al 2% constitucional. Esta glosa aparece todos los años en el presupuesto, con un monto ínfimo, y solamente se incorpora en casos como el actual (calamidad pública). Se decreta mediante la firma de todos los ministros y podría llegar a US$1.400 millones. Las fuentes de financiamiento de este monto pueden considerar reasignaciones, emisión de bonos de tesorería o giros del FEES. Nuestra visión es que será una mezcla de todo lo anterior, pero ya lo veremos en extenso.
  • Fuentes de trabajo e ingresos: Evitar despidos de trabajadores que no puedan realizar teletrabajo, mediante acuerdo con su empleador, que permita mantener el vínculo contractual. Parte del salario será cubierto por el seguro de cesantía de cada trabajador (primero el personal, luego solidario), las cotizaciones serán pagadas por el empleador (al mantener vinculo, no deberá asumir costos de despido) y el Estado aportará hasta US$2.000 millones para fortalecer el fondo solidario. Además, se pondrá urgencia al proyecto que permite disminuir la jornada laboral, compensando la diferencia de ingresos con recursos del fondo de cesantía solidario. Adicionalmente se dará un bono igual al Subsidio Único Familiar ($13.155 por carga) a aquellas personas sin trabajo formal (aprox. 2 millones) y se creará otro fondo solidario (US$100 millones) orientado a atender emergencias sociales derivadas de la menor actividad del comercio local, canalizado mediante municipios.
  • Medidas tributarias: Suspensión de pago de PPMs por 3 meses (US$2.4000 millones); postergación del pago de IVA de próximos 3 meses y de contribuciones de abril a empresas con ventas menores a UF350.000 (240.000 empresas aprox.; US1.5000 millones y US$670 millones, cada medida); reducción del impuesto de Timbres y Estampillas a 0% durante 6 meses, con un costo fiscal de US$420 millones, medida que tendrá impacto en el IPC (lo veremos más adelante); prórrogas y flexibilidad en las deudas con Tesorería; gastos dedicados a la emergencia sanitaria serán aceptados como gasto tributario; pago al contado de toda factura emitida al Estado en abril y en adelante en máximo 30 días; adelantamiento de devolución de impuestos por operación renta a abril (antes mayo) y apertura de portal, adicional a Chilecompra, para compras del Estado por menos de $1,5 millones a PyMes. Finalmente, se capitalizará por US$500 millones a BancoEstado.

Las fuentes de financiamiento de todo este programa, tal como el 2% constitucional, puede venir de reasignaciones, emisión adicional de deuda y giros a los Fondos Soberanos (en particular el FEES). Creemos que se optará por un mix de todo: reasignaciones provenientes de subejecución presupuestaria de algunos ministerios (en particular por menor inversión pública), dada la paralización parcial de las actividades en el país. Probablemente también haya una emisión de un bono soberano largo, idealmente a más de 10 años, para no presionar el perfil de vencimientos de deuda actual, sumado a un retiro desde el FEES. Hasta antes de este anuncio, Hacienda iba a liquidar aproximadamente US$11.000 millones de moneda extranjera para hacer frente a las necesidades de financiamiento del presupuesto 2020 (US$16.600 millones en total). El mecanismo de liquidación, desde este año, sería mediante licitaciones, las cuales alcanzarían hasta US$500 millones mensuales durante abril. Si bien aún faltan los detalles de las fuentes, creemos que una parte relevante provendrá en moneda extranjera, lo que aumentará el monto total que Hacienda tendrá que liquidar durante el año. Esto debería apreciar nuestra moneda, independiente de la apreciación que también estamos observando del dólar global. Sólo un día después del anuncio, el mercado así ha reaccionado, aunque tibiamente.

 

  • Las medidas de contención para disminuir la propagación del virus tendrán impactos significativos en el crecimiento. Esto es cierto para todo el mundo, tengámoslo claro. Pero obedece a un objetivo superior, ya que incluso llevándolo al más neoclásico de los argumentos, nuestra utilidad estando muertos es cero. Cero.
  • Partamos por lo externo. Según la última encuesta de Focus Economics, un 64% de los encuestados espera una recesión en el próximo año (43% hace una semana), incluso considerando la avalancha de medidas adoptadas por los países, tanto en lo fiscal como en lo monetario. Esta recesión duraría dos trimestres y los países más afectados serían Italia, China, Irán y EE.UU. El costo total para el globo sería entre 1 a 1,5 pp menos de PIB.
  • Para Chile, y asumiendo que las medidas se intensificarían las próximas semanas (probablemente terminando en aislamiento total, luego de la reacción de las autoridades mundiales al paper del Imperial College de Londres que básicamente dice que todos los servicios de salud del mundo van a colapsar si no se toman medidas más serias), creemos que el mejor de los casos, con una recuperación rápida en el 4T nos podría llevar a un crecimiento nulo. Sin embargo, lo más probable es que durante 2020 tengamos la primera caída del PIB desde 2009, con un rango entre -2,0% y -1,0%. Curioso es que la premisa de “dos trimestres consecutivos de caída” probablemente no ocurra para Chile, pero eso no quita que estaremos en una recesión con todas sus letras. La compensación vendría por números bastante mejores para 2021 (seguimos suponiendo que eventualmente el virus se controla y las medidas se levantan), no descartando que superen el 5%.

Las autoridades aún tienen mucho que hacer. El Banco Central tendrá que hacer todo lo que sea necesario para mantener la cadena de pagos de la economía, el sistema financiero y el bancario. Creemos que, en esta pasada, los bancos tienen que ser parte de la solución al comprender la naturaleza temporal del shock y como los flujos de caja se van a ver afectados por una variable totalmente exógena a las decisiones que cualquier compañía o persona pueda tomar. Esto no es riesgo, es incertidumbre. En este sentido, el Instituto Emisor ha anunciado una serie de medidas orientadas a la estabilidad financiera, tales como profundizar las operaciones repo en pesos y swap en dólares, entregar liquidez a los bancos para que éstos mantengan colocaciones comerciales y de consumo de corto plazo, a TPM, aceptar bonos corporativos como colaterales para diversas operaciones y recortando la tasa de instancia a 1,0%. Lo más seguro es que la TPM llegue a 0,25%, el nivel más bajo de la historia y se mantenga ahí, lo que podría ocurrir en la reunión de finales de mes.

  • Las estadísticas deberán ser tomadas con cautela, en especial las de precios. Las medidas de contención no van a permitir un funcionamiento normal de las instituciones que elaboran estadísticas en Chile. Si bien aún no nos comunicamos con el Central, ya sabemos que el INE ha suspendido sus encuestas en terreno, optando sólo por mecanismos de levantamiento a distancia. En particular, para el IPC, los precios se están recogiendo mediante entrevistas y páginas web, sumado al levantamiento centralizado para aquellas tarifas que así lo permitan. Por lo tanto, será complejo mantener los criterios de comparabilidad y representatividad, por estas circunstancias de fuerza mayor. Esto será especialmente complejo para la división de alimentos, considerando, por ejemplo, que las ferias libres no venden por internet. Dado esto, y perdónenme por no mandarles toda la desagregación, es que tenemos una estimación de 0,5% m/m para el IPC de marzo. Como mencionamos anteriormente, la rebaja del impuesto de timbres y estampillas tendrá una incidencia negativa al IPC de abril (dentro del producto de gasto financiero de la división 12, de aproximadamente -0,04 pp), lo que eventualmente se compensará en octubre. Nuestra estimación para el IPC del año 2020 es de 3,1%, pero con baja convicción basada en la fiabilidad en la toma de precios (insistimos, no es culpa del INE, es parte de los desafíos de la situación actual). Es más, no descartamos que durante algunos meses se tomen medidas de, por ejemplo, mantención de la UF hasta que se pueda recuperar la normalidad en el proceso estadístico.

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa